Archive for July, 2016

Extracto de Tales of Anubis, de The Hum Universe

{Extract from Tales of Anubis, The Hum Universe, in Spanish}
[Extracto de Tales of Anubis, de The Hum Universe]

Aún se encontraba confundido por el arma que usaron para aturdirlo, innecesariamente, pues él no había ofrecido resistencia alguna. Agotado, abrió los ojos. En la oscuridad pudo discernir sus pequeños y descalzos pies.

Comenzó a levantar la mirada lentamente. Sabía que era su destino, lo había visto dibujado en el fuego místico aquella primera vez, siglos antes, cuando había pasado semanas sentado en el Monte Capraktos. Esos recuerdos del quinto planeta del sistema xA23b, hoy eran muy lejanos, escondidos entre la bruma de la niebla de los recuerdos, las guerras,los conflictos y su soledad, incluso rodeado de sus fieles compañeros.

Sí, allí, en ese primer fuego, pudo observar sus destino. Su cabeza se elevaba con aceptación, y mucha nostalgia. La gran habitación era oscura y totalmente opaca, pues se consideraba que lo que allí sucedía debía estar aislado de las cosas del mundo.

Sus ojos veían solo oscuridad al elevar su mirada, pero su corazón recordó miles de instantes. El núcleo y su zumbido, los squartles saltarines, la matrona y su místico comportamiento y amor, el frío Monte Capraktos, que los nativos llamaban las Costillas de Dios, su encuentro con Abaraz, los 3 soles y su cálido cantar, la Guerra de los Tres Reinos, en donde conoció a Tot, que tanto haría por él, la construcción de La Citadela, su hogar durante los últimos 2 milenios y en la que viajaría por toda la Galaxia, el ascenso del autoproclamado El Unico, la Batalla de los Sonidos….

Su destino estaba grabado y sellado en fuego, un fuego del que no podía escapar, y del que ya había aprendido a dejar de intentarlo. Sabía que Tot iba a tener mucho trabajo por delante, pero eso no era problema alguno. Confiaba en él más que en nadie en el universo. Había superado sus enseñanzas hacía rato, había comenzado un trabajo que nadie más podía cumplir y estaba embarcado en un viaje, una batalla, que nadie más podía combatir.

Quizás por eso, cuando terminó de levantar la mirada, fue su rostro el primero en discernir, entre los cientos de la Sala del Juicio.